En la osera: Un invierno de gozo&manta

Nos encanta el invierno. En serio. Acaban las navidades, colocamos los regalos, quitamos las luces… ¿y qué nos queda? Largas semanas por delante para terminar con los dulces sobrantes, leer los libros nuevos e hibernar con la manta en el sofá.

Es la estepa del invierno.

El ritmo respiratorio parece descender. También las pulsaciones por minuto. Es como si dejáramos el barullo de noticias y ruido en modo mute (por aquí nos hemos marcado 10 minutos de telediario al día). La nieve ha ayudado con el silencio, a pesar del hielo y las caídas de después. Es verdad, enero empezó un tanto folclórico en Madrid… pero después todo se ha ido aquietando.

El invierno es una barrera de contención. Por más que nos traten de imponer otros ritmos, es un período de barbecho, de mirarse dentro. El invierno es tiempo de osera.

Y desde dentro de la cueva, manta, caldo o infusión de hinojo mediante, escribimos. ¿Qué otra cosa podríamos hacer? El del boli y la libreta es nuestro lenguaje natural: el que nos permite respirar. Y eso es lo único que importa.

El Cuarto de Escribir nos está dando muchas alegrías: ese rinconcito cálido, arañado en mitad de una realidad que, de normal, nos pone muy difícil la escritura. El Cuarto de Escribir cumplió 4 años el pasado mes de noviembre, y en este tiempo varias decenas de escritorxs han ocupado su espacio. Dentro, hemos visto crecer proyectos, desarrollarse imaginarios. El Cuarto se ha convertido en un espacio/tiempo de creación y acompañamiento, en el que nos sentimos menos solxs.


EL CUARTO DE ESCRIBIR continúa con sus puertas abiertas este mes de febrero, esperando nuevxs ocupantes con ganas de enredarse en sus propias historias. ¿Os tienta? ¿Os seduce?
Aquí os esperamos, en la osera perfecta.

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